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Malta: itinerario de viaje

Malta, diciembre 2018

Este es el itinerario de 4 días por Malta que realizamos en diciembre para aproximarnos a los aspectos más interesantes del país: historia, cultura, naturaleza, gastronomía, etc. Visitar Malta en invierno es una muy buena opción. Decidimos olvidarnos de conducir y utilizar transporte público en todo el recorrido. Nos centramos en la isla principal, Malta, y dejamos para otra ocasión Gozo y Comino. La isla es pequeña y, por tanto, las distancias son bastante cortas (eso sí, ten en cuenta el tráfico y los posibles atascos, sobre todo en temporada alta). A continuación dejamos el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas:

Día 1: La Valeta y Cottonera

  • Llegamos a Malta a primera hora de la mañana. El primer trayecto hasta nuestro alojamiento en Sliema lo hacemos en taxi para evitar esperas y aprovechar el día. Nuestro alojamiento, Two Pillows Boutique Hostel, está situado en un zona tranquila, a 1 minuto andando de las paradas de autobuses y la terminal de ferry públicos que te llevan al centro de La Valeta en 5 minutos y por muy poco dinero. El alojamiento es muy recomendable, trato muy amable, la casa y habitaciones muy cuidadas y muy buena atmósfera.
  • Hoy dedicamos el día a La Valeta y el conjunto de ciudades de Cottonera. Como medio de transporte utilizaremos exclusivamente los ferris públicos, una muy buena opción, rápida y barata, para desplazarse por esta zona. Visitamos:
    • el casco histórico de La Valeta. Imprescindibles las vistas del puerto y las Tres Ciudades desde los jardines Upper Barracca, y la visita a la Concatedral de San Juan y Museo.
    • una buena opción para comer en La Valeta es el restaurante siciliano La Giara (75/76, Casa Rocca Piccola, Republic Street, Valletta ). Local acogedor, buen precio y buenas pastas caseras.
    • la ciudad de Birgu, y su Fuerte de San Ángel desde el que pueden disfrutarse de muy buenas vistas de La Valeta y el puerto.

Día 2: Hagar Qim, Mnajdra, Blue Grotto y Marsaxlokk

  • El plan para hoy es:
    • dedicar la mañana al conjunto de templos de Hagar Qim y Mnajdra y la cercana formación natural Blue Grotto.
    • comer en Marsaxlokk y pasar allí la tarde.
  • Nos aproximamos al pasado prehistórico de Malta a través de sus construcciones megalíticas. Nos decidimos por una de las más representativas y bien comunicadas con transporte público, pues iremos en autobús: el complejo templos Hagar Qim y Mnajdra. Son dos templos independientes, muy próximos entre sí, que pueden recorrerse en una visita conjunta. Están emplazados justo al lado del mar. A lo lejos vemos la pequeña isla de Filfla. En el área hay un camino de tierra para unir los distintos puntos de interés.
  • Cerca de Hagar Qim y Mnajdra se encuentra uno de los iconos naturales de la isla de Malta, el llamado Blue Grotto. Se trata de una formación natural generada por la erosión del mar y el agua sobre el acantilado.
  • Al lado de Blue Grotto tenemos parada de bús público para ir a nuestro siguiente destino: Marsaxlokk. Se trata de un pequeño pueblo pesquero con otro fantástico puerto natural. Es domingo, día de mercado, ideal para pasear entre sus puestos, ver la pesca del día y disfrutar de un ambiente fantástico. Comemos pescado en el puerto en el restaurante Roots (67 Xatt Is-Sajjieda, Marsaxlokk). Buena comida a buen precio y atención inmejorable.

Día 3: Rabat, Mdina

  • Hoy dedicaremos:
    • la primera parte del día a visitar las ciudades de Rabat y Mdina.
    • el resto del día para terminar de recorrer La Valeta y las Tres Ciudades.
  • Tomamos un autobús público directo Rabat. Esta localidad surgió de los antiguos arrabales de la ciudad de Mdina. Merece la pena recorrer sin prisa sus callejuelas. El secreto de Rabat sea quizá sea lo que oculta su subsuelo, un enorme entramado de catacumbas muy bien conservadas: Catacumbas de San Pablo y Catacumbas de Santa Ágata. Elegimos las de San Pablo y, temporada baja mediante, conseguimos visitarlas en solitario. El silencio en la profundidad de los hipogeos es indescriptible.
  • En Rabat no podemos dejar de comer los típicos pastizzi, considerados los mejores de Malta, en el clásico Crystal Palace (Triq San Pawl, Ir-Rabat). Un pequeño lugar en el que puedes comprar pastizzi para llevar o comerlos sentado en una pequeña terraza (así lo hacemos nosotros) con una taza de té. Los precios insignificantes. Los de pollo están especialmente buenos.
  • Después de callejear por Rabat nos dirigimos caminando a la conocida como La ciudad del silencio: Mdina. Antigua capital de Malta, se trata de una pequeña ciudad amurallada, salpicada de pequeños palacetes y callejuelas medievales. Otro lugar de obligada visita en Malta.
  • Tomamos un par de autobuses hasta pasar el resto del día en el núcleo de La Valeta y las Tres Ciudades. En este caso subimos hasta la Torre de vigía, el Gardjola, en la ciudad de Senglea que nos brinda otra de las mejores vistas sobre el puerto.
  • Obtenemos nuevas perspectivas del puerto en un paseo al atardecer en La Valeta hasta el Fuerte de San Telmo, pasando por el Memorial a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.
  • Dos recomendaciones gastronómicas:
    • Tomar una cerveza artesana en 67 Kapitali (No 67 Old Bakery Street, La Valeta). Buen local (también para comer) y excelentes cervezas artesanas de barril.
    • En Sliema, comida típica maltesa en el restaurante Ta’ Kris (80 Fawwara Ln, Sliema). Bueno el antipasto maltés y el famoso conejo estofado. Precio razonable y buena comida.

Dia 4: Sliema y regreso

Sólo nos queda tiempo para un buen desayuno y un paseo por Sliema antes del vuelo de regreso. El bus directo al aeropuerto es rápido y económico.

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Malta en invierno

Malta, diciembre 2018

Pocos lugares en Europa concentran tal cantidad de historia en tan reducido espacio. De hecho, quizá el mayor atractivo de este pequeño archipiélago sea precisamente su patrimonio histórico y cultural. Para disfrutarlo sin el agobio del calor asfixiante y las multitudes veraniegas elegimos el mes de diciembre. En pleno mediterráneo, muy cerca de las costas italianas, viajamos a la República de Malta.

El país está compuesto fundamentalmente por tres islas: Malta, la isla principal, Gozo (Għawdex), la segunda en tamaño, y la pequeña Comino (Kemmuna).

La historia de Malta es simplemente extraordinaria. En estas pequeñas islas se desarrolló, o al menos tuvo presencia, una cultura megalítica de la que hoy apenas sabemos nada pero de la que conservamos algunos restos de su avanzado desarrollo en forma de estructuras ciclópeas erigidas con técnicas de construcción inexplicables para la época. Hagar Qim, Mnajdra, Tarxien, Skorba… Alguno de estos templos tiene más de 6.000 años de antigüedad, es decir, son los templos más antiguos de Europa, superando incluso al famoso Stonehenge. Visitar alguno de estos templos es una de las primeras recomendaciones del viaje. Capítulo aparte merece el Hipogeo de Hal Saflieni, el único templo prehistórico subterráneo del mundo descubierto hasta el momento (2.500 a.C). Una auténtica joya mundial (como bien queda patente en el precio del ticket de entrada…).

Malta es una tierra de auténticos misterios. Además de los enigmáticos constructores de sus templos megalíticos o las fascinantes construcciones del subsuelo, existen otras auténticas incógnitas arqueológicas como los llamados Cart-ruts (surcos de carro) excavados en la roca, a veces paralelos, de origen y propósito desconocido.

Por su ubicación en pleno Mediterráneo, Malta ha sido siempre un lugar de paso de rutas comerciales y punto estratégico militar. Fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, árabes y normandos habitaron las islas antes de que pasaran a la Corona de Aragón y, posteriormente en el siglo XVI, fueran cedidas por Carlos I de España a la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Juan. A cambio del simbólico y famoso tributo anual del halcón maltés, esta Orden de Malta se estableció en las islas y las convirtió en el auténtico bastión de occidente frente a la expansión del imperio otomano hacia el mediterráneo occidental, como quedó patente en la épica defensa del famoso sitio de Malta de 1565. Pasear sin prisa por las calles, fortificaciones y miradores de La Valeta, capital del país, y el conjunto de las denominadas Tres Ciudades o Cottonera: Birgu (Vittoriosa), Senglea (L-Isla) y Bormla (Cospicua), es perfecto para descubrir y empaparte de toda esta historia. Estas ciudades fortificadas se despliegan sobre uno de los mejores puertos naturales del mundo, creando un conjunto de tal belleza e interés que, para nosotros, justifica por sí solo ya el viaje.

Cruz de Malta

Un conocido miembro de los caballeros de Malta creó la probablemente más importante obra pictórica que puede visitarse actualmente en el país. Hablamos del pendenciero y excepcional Michelangelo Merisi da Caravaggio y de su famosa obra La decapitación de San Juan Bautista (1608), que puede visitarse en la Concatedral de San Juan de La Veleta. Una obra única, quizá la mejor del pintor, que junto con la Concatedral se convierten en otra de las visita obligadas para el viajero.

Concatedral San Juan
Concatedral de San Juan de La Veleta

La gastronomía de Malta es un reflejo de su historia, ecléctica y llena de influencias aunque estructuralmente mediterránea. En su cocina tradicional hemos encontrado productos de proximidad y mucha influencia italiana. Buenos productos locales, como el queso Gbejniet, de cabra u oveja, o las cervezas artesanas de Lord Chambray. Entre sus platos de referencia se encuentra el Stuffa Tal Fenek (conejo estofado), el pastel de Lampuki (pescado típico local), la contundente Timpana o los famosos hojaldres para comer a pie de calle llamados Pastizzi.

Un aspecto clave de este viaje ha sido el cuándo. Casi con toda seguridad, teniendo en cuenta experiencias y comentarios de otros amigos y viajeros, las sensaciones en temporada alta son muy distintas. Nos referimos al exceso de gente, tráfico y calor, tres de los elementos que más fácilmente pueden enturbiar un viaje. Viajar en temporada baja a Malta es sin duda la principal recomendación de este post. Recorrer las Catacumbas de San Pablo o los templos de Hagar Qim a solas y en silencio no tiene precio.

Aquí tienes el enlace a nuestro itinerario Malta en 4 días, con el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas.

Ponta da Piedade, Lagos, Algarve
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Algarve en invierno

Algarve, enero 2015

Portugal es un país que tiene mucho que ofrecer. Después de recorrer Lisboa y sus alrededores y la ciudad de Oporto, decidimos explorar el Algarve, la región más meridional del país y también la más visitada. Lo hacemos en temporada baja, sin las temidas aglomeraciones estivales, disfrutando de las bellas playas casi desiertas y de la exquisita gastronomía que se puede degustar en rincones imposibles en otras épocas.

Europe location ALG
Attribution: By Cancelos [GFDL or CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Tomamos un vuelo hasta la ciudad de Faro, capital de la Algarve. Alquilamos un coche para poder desplazarnos a nuestro aire. La idea es alojarnos en el mismo lugar toda la estancia e ir haciendo salidas de ida y vuelta en el mismo día. Para ello decidimos alojarnos cerca de Albufeira pues queda a mitad de camino de la mayor parte de los lugares de interés.

A continuación dejamos el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas:

Día 1 – Llegada a Albufeira. Playa de Falésia

Nos alojamos en el hotel Porto Bay Falésia en Olhos D´Agua, a pocos kilómetros de Albufeira. El hotel es una maravilla y, sobre todo, destacan las vistas sobre la Playa de Falésia. Simplemente por estas vistas merece ya la pena alojarse en este hotel. Días después nos dimos cuenta de que la Playa de Falésia es de los lugares que más nos gustó, aunque no suele estar en la lista de lugares más importantes a visitar.

Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve
Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve

Día 2 – Faro, Tavira y Albufeira

Iniciamos nuestro recorrido en la parte oriental del Algarve. Nos dirigimos en primer lugar a Faro, capital de la región. Merece la pena la visita para pasear por las calles empedradas de su pequeño casco antiguo amurallado (Vila-adentro) y conocer su patrimonio cultural, como la catedral ubicada en la plaza Largo da Sé, el Palacio Episcopal del siglo XVIII o la curiosa capilla de los huesos (Capela dos Ossos). Faro es una ciudad muy tranquila y no es muy grande, en un par de horas se puede ver lo más importante.

A 30 kilómetros de Faro se localiza nuestro siguiente destino: Tavira. Ubicado en el extremo oriental del Algarve y a pocos kilómetros de la frontera con España, Tavira es también un pueblo pequeño, sin grandes complejos hoteleros y eso se nota en sus calles. Además tampoco hay playas a las que se pueda ir caminando. Tavira es un lugar con mucho encanto. Lo mejor es recorrer sus calles empedradas sin prisa para descubrir cada uno de sus rincones, disfrutar de las vistas del pueblo desde el puente romano sobre el río Gilao o la muralla en ruinas de su castillo y tomar un café en alguna de sus plazas.

Muy cerca del pueblo de Tavira, aunque requiere transporte, se encuentra el Parque Natural Da Ría Formosa y dos islas de espectaculares playas, la isla de Cabanas y la isla de Tavira. En la isla de Tavira hay varias playas fantásticas, como por ejemplo, la gran Playa del Barril.

Playa del Barril, Isla de Tavira, Algarve
Playa del Barril, Isla de Tavira, Algarve

Por último, ya de vuelta, visitamos Albufeira. Nada más llegar se percibe que está más orientada al turismo, llena de hoteles y servicios turísticos. No obstante, el centro es bonito y merece la pena al menos conocerlo.

Para cenar volvemos a la zona cercana a nuestro hotel. Queríamos probar la cocina tradicional y, en concreto, el arroz de mariscos. Lo hacemos en el Restaurante Tavertino’s (R. da Torre da Medronheira, 8200-629 Olhos de Água) y acertamos, pues la calidad del producto es excelente. Acompañamos el arroz con un vino verde muy acorde. Relación calidad-precio estupenda.

Día 3 – Cabo de San Vicente, Sagres y Lagos

Después de desayunar en el hotel y volver a disfrutar de las inmejorables vistas al océano nos dirigimos a la zona occidental del Algarve. Llegamos hasta el legendario cabo de San Vicente (a unos 90 kilómetros de Albufeira), donde también visitamos la Fortaleza de Beliche y playa de Belixe Velho. Después nos dirigimos al pequeño pueblo pesquero de Sagres y su fortaleza y finalizamos en el pueblo de Lagos. A destacar, las bellas e inmensas panorámicas de la costa y sus acantilados desde el cabo San Vicente y la fortaleza de Sagres. Dejamos para el día siguiente la visita las playas más hermosas de la zona de Lagos.

Volvemos a cenar a la zona cercana al hotel y acudimos a otro restaurante muy recomendado de cocina tradicional, Restaurante O Manuel (Travessa 25 de Abril, Edificio Costa Mar, Olhos de Água, Albufeira 8200-647), donde degustamos bistec a la portuguesa y pollo Piri-Piri. Al igual que en el restaurante del día anterior, comida muy sabrosa y buena relación calidad-precio.

Día 4 – Ponta da Piedade, Playa de Camilo y Playa de Dona Ana, Playa Alvor

Es nuestro último día en el Algarve y hemos dejado lo mejor para el final. Visitamos el área de Lagos, dónde se encuentran algunos de los rincones naturales más bellos:

  • Ponta da Piedade, unos acantilados erosionados en curiosas formas que forman un rincón espectacular.
  • Playa de Camilo y Playa de Dona Ana, espectaculares playas, quizá las más especiales del Algarve.

Visitamos también Playa Alvor en Portimao, otra playa espectacular de aguas cristalinas.

Lo mejor de todo, poder disfrutar de estos rincones completamente a solas. Es impagable.

Ponta da Piedade, Lagos, Algarve
Ponta da Piedade, Lagos, Algarve

Terminamos la jornada dando un gran paseo por Playa Falesia al atardecer, concluyendo que es otra de las playas más bonitas del Algarve, en un enclave natural fantástico.

Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve
Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve

Para cenar probamos Uzonj Restaurante-Grill (Rua Dunfermline, Edificio Navegador, Lote 11 Loja A, 8200-278 Albufeira). Atacamos a unos róbalos a la parrilla, exquisitos y a muy buen precio.

Día 5 – Regreso

Nos vamos del Algarve con muy buenas sensaciones. Un viaje tranquilo, con rincones naturales espectaculares, pueblos con encanto, gente amable y muy buena gastronomía.

Sin duda, el invierno es una muy buena época para conocer el Algarve.

Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve
Playa de Falésia, Olhos de Água, Algarve

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Tromsø: diario de viaje

Laponia Noruega | Tromsø, marzo 2015

En la región de Laponia, a unos 350 km al norte del Circulo Polar Ártico, entre montañas nevadas y fiordos impresionantes, nos lanzamos a la búsqueda de las espectaculares auroras boreales. Trineos, huskies, sami, renos, snowshoeing… A continuación dejamos el esquema de nuestra ruta y el diario de viaje con el detalle de cada una de las etapas:

Día 1: Llegada a Tromsø, “La Puerta del Ártico”

Llegamos a la ciudad Noruega de Tromsø. El clima es bueno, aunque sopla un viento muy frío. Salimos del aeropuerto para coger el autobús que va a la ciudad (Flybuss) y en diez minutos estamos en el centro, muy cerca de nuestro hotel. Hemos escogido el Clarion Collection With (Sjøgata, 35-37) y ha sido un gran acierto, por su inmejorable ubicación y porque a un precio razonable ofrece desayuno bufé, gofres que te preparas tu mismo para merendar y una cena ligera con bufé de ensaladas y dos platos calientes, además de café, té y fruta todo el día. Debido a los altos precios que hay en Noruega es muy interesante tener un alojamiento que ofrezca esta opción y así minimizar los gastos para poder realizar actividades, que es lo verdaderamente interesante, por lo menos para nosotros.

Después de hacer el check-in, damos un paseo por el centro. El municipio de Tromsø está constituido por una parte continental y un conjunto de islas. El centro de la ciudad está ubicado en la isla Tromsøya. La ciudad tiene una historia muy interesante, desde sus pobladores originales nórdicos y samis, fue núcleo católico en la Edad Media, centro de partida de las grandes expediciones al Ártico (Roald Amundsen, etc.), e incluso llegó a ser la capital de Noruega durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente es la segunda ciudad con más habitantes de Laponia (unos 70.000), ciudad universitaria e importante centro comercial en Noruega, no obstante, nos encontramos una ciudad tranquila, con poca gente transitando las calles del centro. Hay bastante nieve acumulada y el viento te deja realmente helado, aún así, disfrutamos de nuestras primeras panorámicas de las montañas y fiordos que rodean la isla y curioseamos entre sus calles, con sus edificios neoclásicos de madera, y la zona portuaria antigua. El centro es pequeño, para un paseo tranquilo sin grandes expectativas.

Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (1)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (2)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (3)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (4)

Seguiremos otro día con las visitas típicas de la ciudad, como La Catedral Ártica, el Teleférico de Fjellheisen, o alguno de sus museos.

Nos acercamos a la oficina de turismo para intentar obtener toda la información posible sobre lo que la región nos ofrece. Y son muchas cosas y muy diversas: trineos con perros, navegaciones por los fiordos, trineos con renos, actividades con raquetas o esquís, pesca, avistamiento de ballenas (solo de noviembre a enero) y por supuesto la gran estrella de las actividades en esta época que es intentar “cazar” la majestuosa aurora boreal. Con toda la información en nuestro poder volvemos al hotel para descansar y reservamos una actividad de trineos con perros para el día siguiente a través de la página web de la empresa Villmarkssenter.

Día 2: Ruta en trineo y auroras boreales

Amanece y apenas hay nubes. Brilla un sol espectacular y parece que el viento se ha calmado. Hoy puede ser un gran día. Después de un gran desayuno en el hotel para coger fuerzas, acudimos al punto donde nos vendrán a recoger para llevarnos a la granja de huskies. A las 9.45 partimos del hotel Radisson Blue, a cien metros del nuestro, y en 20 minutos estamos en Tromsø Villmarkssenter.

Nada más llegar nos ofrecen la posibilidad de ponernos ropa de abrigo, botas y guantes para aguantar el frío cuando vayamos en el trineo. La granja es muy grande y está en un paraje precioso. Tienen más de 300 perros huskies de Alaska esperando expectantes nuestra llegada. Son muy buenos y cariñosos y se dejan acariciar sin problema, están muy acostumbrados a las personas. La actividad (duración 4 horas, comida incluida) consiste en visitar la granja donde muy amablemente los guías te explican su funcionamiento, una ruta en trineo de una hora de duración con la posibilidad de guiar tu mismo el trineo y una típica comida sami de un guiso con carne de reno exquisita alrededor del fuego.

Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (5)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (6)

La experiencia es maravillosa. Conducir el trineo es aventura, no tiene mucha dificultad y es muy divertido. Salimos en grupo con varios trineos, y los perros ya se encargan de ir por la ruta correcta. Sólo hay que ir controlando la velocidad, frenando en las bajadas  y haciendo un poco de “ejercicio” empujando el trineo en las cuestas (si se te olvida esto último, ya te lo recuerdan los perros, no te preocupes…). Tras algunas dudas iniciales en nuestra conducción, por las cuales nos ganamos algunos ladridos de amonestación, todo fue perfecto y la ruta espectacular, pura naturaleza.

Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (7)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (8)

Llegamos a Tromsø cuatro horas después y acudimos a la oficina de la empresa Arctic Guide Service para intentar reservar la actividad para ver la auroras boreales (duración 6-8 horas). Solo se organizan excursiones hasta el 31 de marzo, ya que a partir de esa fecha los días son cada vez más luminosos y hay menos posibilidades de verlas. Es día 30 de Marzo (si, vamos un poco justos…) y el día anterior se suspendió la actividad por mal tiempo. Las previsiones para esa noche tampoco son buenas, de hecho, son bastante malas. Aún así lo reservamos, merece la pena correr el riesgo.

Pasamos la tarde descansando en el hotel, reponiendo fuerzas con los gofres, y a las 20:00 iniciamos la “caza” de las auroras. Los guías son muy agradables. Las previsiones son del 80% de cielo cubierto…. aún así, seguimos adelante. La actividad consiste en alejarse varios kilómetros de la ciudad hacia zonas con menos luz e ir parando en distintos emplazamientos donde normalmente se pueden ver las auroras.

Nos vamos alejamos de Tromsø. Vemos el suave atardecer sobre los fiordos y el paisaje se abre ante nosotros en un despliegue de montañas, nieve y estrellas. Si, ¡estrellas!, el cielo se va despejando poco a poco y la previsión meteorológica fracasa totalmente. Ya es noche cerrada y el cielo está totalmente despejado. Hoy va a ser un gran día.

Paramos en dos lugares y tuvimos la gran suerte de ver auroras en los dos sitios, no sin antes esperar más de una hora a menos ocho grados hasta ver la primera de ellas. Pero la espera merece la pena. En el primer sitio los destellos eran más suaves y estáticos, apenas se distinguían lo que eran auroras de lo que eran nubes. Hay que decir que las auroras se aprecian con colores más claros o blanquecinos que cuando se ven en una fotografía, aún así la sensación de verlas es espectacular. En el segundo lugar al que fuimos, al lado de un fiordo, pudimos ver un gran espectáculo, ya que por unos segundos pudimos ver como el cielo se llenaba de luz y se movía. Es algo que perdurará para siempre en nuestros recuerdos.

Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (0)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (10)

Para hacer fotos, unos breves consejos técnicos:

  • Imprescindible llevar trípode
  • Olvídate del Flash
  • Establece en el objetivo enfoque manual, abierto a infinito
  • Utiliza un gran angular con la máxima apertura posible (número f más bajo disponible)
  • Establece el balance de blancos automático
  • ISO a partir de 400
  • Dependiendo de la intensidad de la aurora, puedes utilizar velocidades de obturación entre 8 y 12, e ir probando. Por tanto, imprescindible utilizar disparador remoto o disparo con retardo para no mover la cámara

No obstante, nuestro principal consejo es: disfruta de las auroras, cada una es única, irrepetible, y tener la oportunidad de verlas en directo es algo excepcional. No pierdas demasiado tiempo con las fotos. En nuestro caso, los guías llevaban cámara y nos enviaron fotos amablemente por correo electrónico (dos de ellas las hemos utilizado en este post).

Volvemos al hotel de madrugada, totalmente impresionados por el espectáculo que acabábamos de presenciar, que completaba un día inolvidable.

Día 3: Tromsø, sami y renos

Después de un reconfortante desayuno acudimos de nuevo a la oficina de turismo para que nos ayuden a reservar la experiencia con los sami y la ruta en trineo con renos por la noche, con Lyngsfjord Adventure (duración 7h, cena incluida). Teníamos algunas dudas en cuanto a esta actividad, pues experiencias similares en otros países en relación a conocer poblaciones indígenas suelen acabar en una “turistada” absolutamente artificial y sin ningún valor añadido. Al final decidimos realizarla y ver que pasa. Como la actividad es por la noche, día libre para seguir conociendo Tromsø.

Empezamos con el teleférico Fjellheisen que te sube a lo alto de la montaña desde donde se puede observar una buena panorámica de la isla Tromsøya y alrededores. Para ir hasta el teleférico se puede coger el bus 26 desde el centro de la ciudad o mejor caminar aproximadamente media hora, cruzando el puente Bruvegen hasta la zona continental. El billete es más caro si lo compras dentro del bus, mejor comprarlo en las oficinas habilitadas. El trayecto desde la base del teleférico hasta la cima es muy corto y en menos de cinco minutos estás en lo alto de la montaña. Desde este punto se puede dar un gran paseo por la nieve e incluso se pueden hacer rutas con raquetas si llevas el material. Es una visita que merece la pena, las vistas son impresionantes.

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Hacemos el trayecto de vuelta caminando, parándonos para ver la Catedral Ártica, un edificio moderno de hormigón construido en 1965 que, eclesiásticamente hablando, no es una catedral sino una iglesia parroquial. Sí lo son la Catedral de Tromsø y la Catedral Católica de Nuestra Señora de Tromsø que vimos el primer día y que se caracterizan por ser las dos únicas catedrales de madera en Noruega, las más septentrionales del mundo.

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Después de comer acudimos a las 17:00 al punto de encuentro en el Scandic Ishavshotel donde nos recoge el autobús para la actividad con los samis y los trineos con renos.

Llegamos al valle de Tamok tras una hora y media de viaje. En el campamento nos ponemos ropa de abrigo y conocemos a una familia sami que nos acompañará durante la actividad. Nos reciben con expresión amable, vestidos con sus trajes tradicionales de colores alegres (kolt), y nos llevan a una pequeña tienda (lavvo) para hablarnos de su vida, alrededor de una hoguera.

Los sami son habitantes indígenas de Escandinavia. Habitan en Laponia, una región constituida por ciertos territorios de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Como otros pueblos indígenas, los sami han evolucionado y se han adaptado a los nuevos tiempos, pero mantienen vivas sus tradiciones y algunos elementos estructurales de su cultura, como el pastoreo de renos. Allí, junto al fuego y sus voces tranquilas, pasamos un buen rato escuchando algunos aspectos de sus vidas, su especial relación con los renos y otros aspectos culturales y sociales.

Tras aprender un poco de la cultura sami, tocaba conocer a los renos. Sin duda, son animales excepcionales y muy sensibles, hay que acercarse con cuidado y acariciarles sólo en el lomo si no quieres probar sus cuernos.

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En este caso la ruta en trineo no tiene nada que ver con la que vivimos con los perros, se trata de un paseo mucho más tranquilo, pero con mucho encanto. Nos montamos por parejas en el trineo, con todos los trineos unidos, guiados por los sami en cabeza. Durante la ruta nos acompañó una suave nevada, apenas unos copos, que junto con el suave caminar de los renos, casi hipnótico, y el sonido del trineo sobre la nieve, contribuyó a crear una atmósfera muy especial. Entramos con los trineos en un lago helado y paramos dentro, unos minutos, a disfrutar del espectacular entorno que nos rodeaba.

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Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (15)

Después del paseo, reunimos los renos en el corral y acabamos la actividad cenando estofado de cordero y algún dulce típico sami.

Como conclusión, la actividad merece la pena, al menos para nosotros. Recomendamos elegir el horario nocturno, pues le añade encanto y con un poco de suerte (nosotros no la tuvimos) puedes ver alguna aurora. Otra recomendación es elegir esta localización, Tamok Valley. Otras empresas la realizan más cerca de la ciudad y el entorno es menos interesante.

De vuelta en el Hotel, el día nos tenía una última sorpresa preparada: desde la misma puerta pudimos disfrutar durante unos minutos de una aurora. Imposible acabar mejor el día.

Día 4: Snowshoeing en Kvaløya

Amanece despejado, con un Sol espectacular. Decidimos alquilar unas raquetas y pasar el día andando por la montaña. Esta actividad puedes realizarla por tu cuenta perfectamente, sin necesidad de contratar una excursión con una agencia. Nosotros alquilamos el equipo (raquetas y bastones, durante 24 horas) en la tienda Tromsø Outdoor (Sjøgata, 14). Respecto a la ruta a realizar, lo mejor es acercarse a la oficina de turismo, donde muy amablemente te explican todas las posibilidades. A nosotros nos recomendaron ir a la isla Kvaløya, una ruta fácil y con buenas vistas de la isla de Tromsøya. Fuimos en el Bus 42 desde el centro, cruzando el puente Sandnessund. Nos bajamos en la última parada y desde allí fuimos volviendo, caminando por la montaña sobre nieve virgen. Y aquí no hay camino, se hace camino al andar. Poco más que hablar, mejor verlo en imágenes, fue espectacular:

Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (16)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (17)
Laponia Noruega [Mar-Abr-2015] (18)

Día 5: Despedida y regreso

Disfrutamos de un tranquilo desayuno en el hotel observando la bahía, con salmón, brunost (queso dulce típico en la gastronomía Noruega), encurtidos, cereales, etc. La mañana es estupenda, perfecta para navegar por los fiordos o quizá caminar por las montañas…, pero no hay tiempo para más. Tomamos el autobús de vuelta al aeropuerto con mil recuerdos en la mente y las auroras aún en la retina.